martes, 1 de febrero de 2011

ANESTESIA ESPIRITUAL

Lo primero que vi al despertar fue ese afiche enorme. "Puntos estratégicos de la anestesia espiritual", escrito con letras gigantes que casi tocaban el techo, el dibujo, una silueta de un hombre verde con una especie de gran hígado gris, el hombre de vitrubio de Leonardo totalmente dopado, enojado, quién sabe, estaba completamente verde, y ese hígado quizá no era tal, quizá era el famoso colon irritado.
Estaba en la sala de post-operados, la sala en donde esperan que vomites y vomites y vomites. Cuatro enfermeras alrededor de mi camilla, todas demasiado simpáticas y delicadas como para trabajar en un hospital. Me quedaría ahí más de lo normal, no habían camas. En un hospital falta de todo, partiendo por la simpatía de las enfermeras, hasta chatas para orinar. Si es un hospital de adultos, todo es relativo, no sabes dónde irás a parar, si hay espacio en la morgue allá terminarás, o en un pasillo, nadie sabe. En el hospital de niños, siempre ibas a las mismas salas, a la izquierda París, Francia en las paredes, a la derecha... ya no recuerdo, pero sí recuerdo justo ahora las tazas de plástico, el pasillo ancho entre las dos salas de "Quemados", el baño gigante, la tele con Mauricio Israel todas las mañanas, las sillas de orillas quebradas, la enfermera llorando por la muerte del Gato Alquinta, un verano de Protagonistas de la fama y Rojo fama contra fama, la niña que me caía mal porque decía que sus dientes sonaban al tocarlos y durante cada almuerzo repetía y repetía que al salir comería un bistec a lo pobre, mi mamá con un vestido rojo con pequeñas flores blancas conversando al inicio del pasillo con la doctora, su cara de preocupación, mis días en cuarentena, por fin estaba sola, toda París para mí. Quería contar qué pasó conmigo esta vez y terminé hablando de mi viaje a Francia, inolvidable, no todos pueden decir que pasaron en la ciudad del amor casi dos meses con una vista panorámica.

¿Anestesia espiritual? Mientras se me iba el alma roja y líquida por la boca, intentaba hallarle un sentido a eso. Había leído hace unas semanas que el estado bajo la anestesia se parecía más al coma que al sueño. Completamente de acuerdo. Espiritual, espiritual. Entró un hombre a la sala con una camilla, viejo, pesado, cansado de pasar cuerpos de una cama a otra, me llevarían a otro lado y yo todavía no hacía mi tarea. Al caer sobre la otra camilla, miré por última vez el afiche. No decía espiritual, decía espinal. Espinal y la vida se ponía fea. Llegué a una sala en donde pude haber muerto al buen estilo Hendrix. Maldigo la salud pública, ministros y predicantes/ yo los maldigo llorando. ¿Cuánto será mi dolor? No mucho, ahora comeré torta molida, la verdadera anestesia espiritual.

5 comentarios:

  1. ¿Nunca conociste a nadie digno de mención en tus visitas al hospital?
    Yo estuve internado (como muchas otras personas) pero conocí a mi primera amiga: Daniela. Me gustaría poder encontrarla, pero sería imposible sin mucho esfuerzo.
    Una vez me dijeron que los vómitos postoperatorios son para terminar de eliminar la anestesia. Una vez vi un vaso lleno de eso; parecía cerveza, así espumosa y todo.
    Feliz cena : )

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  2. Daniel, hola. No sé si te fijaste, pero era una niña bastante antisocial, jamás conocí a alguien, y tampoco me interesaba jaja.
    Lo del vomito no creo que sea cierto, habría que averiguarlo.
    Ojalá no vuelvas a ver un vaso de vomito, por si te interesa mi vomito era sangre. Por el asunto de la entubación, las sondas que te meten por la boca para mantenerte respirando rompen la traquea y alrededores, por eso se vomita sangre.
    Muchas gracias por comentar mi blog, saludos por allá.
    Nayareth.

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  3. Si me interesa, entendí la referencia. Suelo divagar mucho al escribir y no siempre termino diciendo lo que debo decir, o termino con frases salidas de escena y totalmente incoherentes.
    Tu blog, comentar en tu blog es algo así como un día hacerte un flequillo y ponerte gafas redondas, y pensar que le haces como un tributo a lennon (aunque en la calle te digan Harry potter...me ha pasado); y aún así entiendes que lennon tenía en la cerilla de la oreja más creatividad y encanto que yo en todo el cuerpo. Algo así siento al escribirte, me da verguenza que me leas, o leas algo de mí, por que, honestamente, te admiro.
    Suerte, que te recuperes.
    Sé lo que es vomitar sangre, solía tener hemorragias nasales en una arteria, a veces sucedían mientras dormía, y la sangre se iba pa'dentro. Sobre lo otro, tampoco lo creo.
    Lo consultare con mi novia, estudia medicina.
    De nuevo, ¡que te recuperes!
    Daniel.

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  4. Entiendo que sea duro hablar de esto, perdona si no tengo el tacto para hacerlo. Me disculpo, de cualquier manera.
    Cuidate, linda.

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  5. Hemorragias nasales en una arteria.
    Pff...
    Hemorragias arteriales en una nasa, quería decir.
    Ahora está todo bien.
    Ríete, dícen que es bueno.

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