lunes 27 de febrero de 2012

ALL THINGS MUST PASS - GEORGE HARRISON (un feliz cumpleaños atrasado)

Si le dan click se dirigirán al álbum casi completo en youtube
25 de Febrero
Comienzo esta entrada realizando un experimento, escucho por primera vez All things must pass, el primer álbum solista de George Harrison, un hombre de los muchos que han existido que hoy cumpliría 69 años. George.

Y mientras suena la archifamosa  "My sweet lord" después de una gran intro con "I'd have you anytime", dejaré de escribir, a veces es mejor ser un hombre y hacer una cosa a la vez. Escuchar.
                 
2 días después
 Y ahora ya no solo acabó el álbum de George, acabó su cumpleaños, pasó un día más y recién estoy aquí, para terminar lo que empecé. Es que quizás quedé tan anonadada que perdí la respiración en mi cama pensando en el All things must pass que sin duda me conquistó. Sí, soy fácil de enamorar, pero esto de verdad que se pasó. Mis favoritas "Isn't it a pity" en sus ambas versiones y  "I dig love".

El George de los Beatles tiene verdaderas obras maestras, no obstante cuando escucho Let it be, por ejemplo, siento que sus grandes canciones como "For you blue" no estaban siendo producidas al 100%, no estaban siendo producidas como "The long and winding road". Al ver el documental Let it be naked, se observa a un Paul apestoso que disgustaba al no tan callado, pero siempre relajado George, que en plena grabación del documental le para los carros e incluso se va. La historia cuenta que Ringo lo convenció de volver al estudio en Abbey Road, lugar en donde también grabó el álbum mencionado en esta entrada. Los deseos de perfección de McCartney encaminados a aumentar su ego, convertían a George en un hombre tímido que quería emanciparse. Él siempre estuvo con Paul, llegó con Paul a la banda y ya era hora.
All things must pass es un grito de libertad, un grito potente y extremadamente bien hecho. He leído por ahí que incluso lo consideran un trabajo perfecto, el mejor álbum solista de los miembros de The Beatles y eso que George no buscaba la perfección. All things must pass es un recorrido necesario para fanáticos religiosos de los beatles que aún lloran la separación. George demostró que no necesitaba la ayuda de sus "amigos", sino de los verdaderos amigos. Ringo, Bob Dylan, Billi Preston, Gary Bright, Eric Clapton -aunque ya sabemos el chisme sobre este músico roba mujeres-. Y como beatlemaníaca a favor de la separación de los Beatles, les digo all things must pass queridos. Feliz cumpleaños atrasado George, soy pésima amiga. ¡Te quiero!

PS: Las opiniones vertidas en este blog no tienen ninguna validez y provienen de una tipa que no cacha una de la vida, ni menos de música. Solo es una beatlemaniaca más, con un blog añejo y que ayer se levantó a las 5 de la tarde.

domingo 5 de febrero de 2012

EL SILENCIO DEL MAM - MUSEO DE ARTE MODERNO

Foto sacada de la página web del MAM http://www.mamchiloe.cl/
A veces despierto sin ganas de hablar, no porque esté triste, o porque me haya comido la lengua el ratón, o porque sea muda la mina era muda. Como dijo un amigo, las cosas son más fáciles de lo que parecen. Despertar en silencio, como me pasó hoy y el 15 de enero en Castro, es fácil. Nos despertamos tarde y decidimos ir al MAM - Museo de Arte Moderno. Cerraba a las 18hrs y llegamos a las 17.50hrs. Llegar tarde es muy fácil. Nos recibió una mujer que no había recibido a nadie en todo el día. Fue amable, sonreía. El aporte es voluntario, tómense su tiempo, se nota que han caminado harto, y bueno, para ser honestos llegamos en auto y nuestro joven pero jodido estado físico estaba deteriorado tras recorrer el día anterior Chonchi, la ciudad de los tres pisos. Se nota que tenía ganas de hablar con alguien, la mina estuvo todo el día en silencio y no porque fuera muda, al museo no llega casi nadie.



Foto muy mala tomada por mí
lo de adelante es una escultura que fue incinerada por el artista
Tras recorrer las distintas obras visuales, la mujer nos contó que era una feliz estudiante de arquitectura que había postulado de voluntaria junto a otras 3 amigas para cuidar el museo durante verano y se habían ganado la lotería, estaban viviendo en las casas de los artistas que colindan el museo configurándose como réplicas pequeñas del MAM. Réplicas silenciosas, el MAM es un museo que solo habla una vez al año, la estructura no aguanta el invierno, por esto las exposiciones son en verano. Es un museo que solo vive de los aportes voluntarios de los pocos visitantes y socios, de las loterías que emprenden los artistas, no recibe subvención y a pesar de todos estos contra, el MAM se ha transformado en todo un referente, que silencioso o no, existe. Y es en este punto en donde defino mi posición sobre el árbol que cae en medio del bosque. Existe, siempre existe.

Foto tomada por mí, una muestra de las obras del museo
Recorrí toda la muestra en silencio, observando, sintiendo miedo, pensando que fome esto, que bueno lo otro. Cuando ya estábamos en el auto y mis amigos hablaban de lo fácil que es convertirse en artistas visuales, pensaba en lo fácil que es apoyar una iniciativa como esta, y digo iniciativa, porque a pesar de tener más de 20 años aún no es escuchada del todo en medio del bosque chilote. Apoyarla es hacer que se transforme en un gran e inconmensurable aporte a la educación de la población chilota y sobre todo de los niños chilotes. Estos niños están acostumbrados al arte, a la exposición. Sus madres cocinan en verdaderas vitrinas en las ferias costumbristas, sus padres tallan, exponen y venden recuerdos en las ferias artesanales, sus casas son pequeños MAM, casas de artistas. Interactuar con el pulso de un museo que se incorpora perfectamente al entorno arquitectónico, comprenderlo y ayudar en su crecimiento es una gran oportunidad, que como señala Eduardo Feuerhake -director del museo- en una entrevista para El gran otro, por fin se ha considerado "Tras cumplir 20 años de existencia, esto comienza a cambiar, y comenzamos, por primera vez, a tener apoyo de las autoridades locales, que por fin se han dado cuenta del enorme valor cultural que el museo tiene para la población" (pueden leerla completa en http://elgranotro.com/el-mam-chiloe-un-mito-hecho-realidad/ ).

miércoles 18 de enero de 2012

VIOLETA SE FUE A CASTRO

Foto tomada por mi amiga durante el concierto (21-01-2012)
Un tipo de moño sobre el escenario hablando, leyendo una hoja de papel frente a cientos de chilotes y no tan chilotes, frente a turistas y no tan turistas, como diría el -no se me ocurre ningún adjetivo- Marco Enríquez-Ominami. Mucha gente sentada y no tan sentada repletaba el Centro cultural de Castro, ese lugar shuper loco pintarrajeado de muchos colores en la fachada, como me lo presentó mi amiga y anfitriona Amiga Chilota, así se llama para los efectos de este blog.

El tipo de moño que no se despegaba del escenario estaba entusiasmado, la coordinación cultural de Castro había gestionado un gran gran show. "El cantar de Violeta" por primera vez saliendo de la lejana Región Metropolitana, en donde quizá todos comen la pizza metropolitana, ¿o es napolitana? Ya ni me acuerdo de las tradiciones santiaguinas -como si la pizza lo fuera-, estoy en estos lugares desde el 6 de enero. En Chiloé como papas, papas y papas. Dale a un chilote una papa y te cocina mil versiones de la misma. Chapalele, pastel de papas, papa rellena, milcao, chochoca y mil etcéteras más. En ese centro cultural todos teníamos en mente a la vieja isleña pelando papas que retrató tan bien Violeta Parra en "Según el favor del viento", todos habíamos comido seguramente papas ese día y esperabamos ansiosos que el tipo de moño dejara de leer su papelito, que presentara luego a Francisca Gavilán y a las dos minas restantes, Elizabeth Morris, una tipa seca seca, y a la lais Magdalenta Matthey que tan mal le cayó a mi amiga chilota.

Aquel concierto que en el GAM costó seis lucas y que en el Centro cultural de Las Condes cuesta 15 lucas, lo disfrutamos sentados en el suelo sin pagar ni una papa. Gratis. Una hora y media del cantar de Violeta, con la apasionada voz de Francisca Gavilán que hacía poner la piel de gallina, con los arreglos de Elizabeth Morris que le daban un toque especial y único a las creaciones de Violeta Parra y la voz ultra dulce de Magdalena Matthey. Si bien no cantaron "Según el favor del viento", cantaron "El albertío", ese fue el momento cúspide del concierto, todos los chilotes y no tan chilotes se volvieron locos recordando cuando sus tierras aparecían en la gran teleserie "La fiera". Cuando terminó el concierto nuevamente salió el tipo de moño, leyó otro papel contando que este era el show que daba inicio a las actividades de verano, mientras todos los asistentes cantaban otra famosa canción, ¡otra, otra, otra!

sábado 31 de diciembre de 2011

UN 2011 HIJO DE PUTA CON UN FINAL FELIZ

Un niño de PEDAL cambiándole el final a un cuento

Hace algunos meses, había determinado que este había sido uno de los peores años de mi vida.  Mal en muchos aspectos, salud, malas noticias, cansancio. Fue justamente esta palabra la que mantuvo tirada en la cama durante todas las vacaciones de invierno escribiendo un texto sobre gente cansada, sobre pájaros en el pecho, sobre gente que nace cansada y a la inversa, muere, se reproduce, crece y nace. Y mientras escribía pensé que era de esas personas que no alcanzarían a superar el primer paso, la muerte. Mientras escribía adelgazaba y ese texto titulado Viernes 24 que tenía tanto de mí, se transformó en una tortura que decidí terminar en ficción, porque hoy, tras un poco más de seis meses de la primera frase de ese texto, todo ha terminado bien.
Este se ha transformado en uno de los primeros años de mi vida que no tengo idea cómo recordaré, si del lado de la tristeza o de la felicidad. Fue tal el contraste que de tan triste que estaba, de tanto llorar mi ojo seco mejoró, comenzó un tic que se transformó en vida en un párpado que hace poco habían declarado muerto. De un derepente, el corazón que se me iba a salir de la tristeza se transformó en una sensación nauseabunda, ir en el metro y sentir ganas de vomitar de pura felicidad. Emociones extremas que lo único en común que tuvieron fue hacerme perder peso exageradamente.
Era una flaca que se subía a un colectivo el día de su cumpleaños y la chófer incluso antes de preguntarme dónde iba me preguntó si era anoréxica. En septiembre, aún no comenzaba la transición a la felicidad, pero esa pregunta me hizo cachar que después de todo, la vida, mi vida, incluso en la tristeza era una gran humorada. Esa pregunta fue como una de esas tarjetas de cumpleaños que pretenden hacerte reír, me sentí como un personaje de una serie gringa víctima de unos ocurrentes guionistas, recuerdo que lo primero que pensé fue por qué me hacen esto y me reí, le respondí que no y ella me contó su vida. Su hija tenía anorexia y ya no sabía qué hacer, tenía mucho miedo, estaba sola en el mundo con su hija, no tenía novio porque estaba cansada y como sabemos nadie se enamora de los cansados, ni menos de los que nacen cansados y la inversa. Su hija de once solo le permitía manejar ese auto. Ella pretendía cuidarla, pero su hija anoréxica ya era una adolescente dispuesta a morir de hambre. Pensé en mí. Pensé en ella. Le conté que estaba de cumpleaños, jamás había transportado a un pasajero de cumpleaños, estaba feliz, le dije que uno no andaba por la vida contando que estaba de cumpleaños, si en realidad eso no importaba. Ella tenía una teoría sobre por qué era importante estar de cumpleaños, pero habíamos llegado al metro. Me despedí y creo que desde ese día todo mejoró. Demás que ella siguió preguntando a cada pasajero flaco que se subía si tenía anorexia, quizá lo haga aún, o quizá su hija se mejoró, porque ella encontró un amor, un flaco ex anoréxico que la invitó a comer un sábado en la noche para contarle cómo superó su enfermedad. Demás que tuvieron que dejar el encuentro en un helado a las 3 de la tarde, los sábados en la noche su hija tenía que comerse toda la comida, un helado a las 3 de la tarde no haría daño, su hija almorzaba a las 12 y vomitaba a las 1 y media.

viernes 16 de diciembre de 2011

PATRONATEANDO

Si se fijan bien, me verán reflejada en el letrero del metro.
Hoy fue mi primera vez. Llevo 21 años viviendo en Santiago y jamás había pisado uno de los barrios comerciales más tradicionales y transverales de la capital, Patronato. Mi amiga chilota, que se conoce todo Santiago, tenía que comprar unos regalos para los isleños y me ofrecí a acompañarla. Todo iba bien, un almuerzo llenador, la pza italia pa' arriba y la pza italia pa' bajo en el mismo lugar, gente relativamente amable, gritos chistosos como "Mire la moda, mire la moda", el famoso "a luca y a mil" y el protocolar "sin compromiso señorita". Todo perfecto, no había calor en la costa, ni dolor de guata en... bueno, la guata. Había comprado una polera de las típicas que uso -blanca y hippienta- que hizo a mi amiga compararme con un hombre.  Claro solo usas un estilo de ropa, no te pruebas nada más porque crees que solo algo te queda bien, igual a un hombre.
Llamé a mi madre, para contarle la buena nueva, me había comprado una prenda sin su asesoria -gran logro en mi vida dependiente- pero aquel llamada fue el punto de inflexión en mi, hasta el momento, choro viaje. Pero si te dije que tenías que comprarte algo para el año nuevo, te lo dije, para qué crees que te di plata, qué tienes en la cabeza. Y es ahora, cuando me declaro un hombre, las mujeres siempre inventan que dijeron cosas, no sé si es pura mitomanía o en realidad tiene un desorden pragmático brígido. Me sentí como el orto, ya no tenía la libertad de una virgen entre calles repletas y ventosas, tenía el deber de comprar algo. Un objetivo. Y me dolía la guata, odio los objetivos destinados a una bolsa.
Siempre he detestado comprar cosas -desde pan, pasando por ropa, hasta libros- es un trámite tan desagradable como -y ahora viene un comentario anoréxico digno de mente enferma- como comer. Pero ese es otro cuento. Finalmente, tras muchos no, me entregué a los sí. Hasta que encontré un vestido que me quedaba bien. Con mi amiga chilota lo habíamos logrado y eramos felices entre esas calles donde los peatones bajo la empoderación que da una bolsa en la mano, cruzaban las calles haciendo esperar durante minutos a los pobres autos.
Cosas para odiar en Patronato:
- Las mujeres con coches que liberan su rabia atropeyando a todo el mundo.
- Los hombres con coches que no miran por donde andan y ni cachan si su hijo sigue o no en el coche.
- Las mujeres que dicen "permiso, permiso", pero en realidad piden permiso para empujarte.
Cosas para amar en Patronato:
- La amabilidad de los vendedores y sus frases curiosas.
- Los regalos originales.
- La gran cantidad de clases sociales caminando por las mismas calles.
- El olor a sandia y melón.
Sugerencias patronatescas que yendo una vez siento el derecho de dar, pero que en realidad no debería, porque obvio que ya han ido, así que filo.
Y un aprendizaje de vida: Siempre es mejor decir sí a todo, se llega más fácil al objetivo siendo fácil ;)

domingo 6 de noviembre de 2011

AY RINGO - 4 DE NOVIEMBRE

Así con Ringo
Niños tapándose los oídos durante el concierto de Ringo y su banda de one hit wonders, eran un adelanto a las duras críticas que aparecerían en los medios al día siguiente de la noche de un viernes poco agitado en el Movistar Arena. Ringo, mi querido Ringo, nuestro querido Ringo no pudo ni siquiera acercarse al cuarto de bealte que una vez fue. No obstante, todos allí lo sabían, todos fueron sabiendo que no presenciarían un gran espectáculo, todos queríamos ver a Ringo, con él nos bastaba, demás estaba la banda de viejos excéntricos sobre el escenario, que a la hora de rememorar las canciones de la era beatle parecían sobrar, si la canción Boys parecía perfecta en los sesenta con cuatro instrumentos, con más de 8 músicos sobre el escenario realmente apestaba.

Los niños en su gesto de rebeldía, miraban a su alrededor no entendiendo qué hacían allí 8 mil personas que al parecer no la estaban pasando muy bien, si los "I love it" de Ringo sonaban autómatas y sin entusiasmo, el público era sin duda el menos prendido de la noche. A lo lejos se escuchaba una galla que gritaba "Te amo Ringo", una flaca chascona gritaba como las beatlemaníacas  de la época vez que Ringo tomaba el micrófono, vez que lo soltaba, de vez en cuando se coreaba un "Olé, olé, olé, Ringo, Ringo" que lo sacaba de su risa fingida para entregar destellos de lo que una vez fue, el simpático Ringo, el protagonista de películas mister beanescas -dícese de Mr. Bean-, el que más recibía cartas, el más sensible en cuanto a la separación del grupo, el más prendido, por el que mocosas gritaban despavoridas en los 60.

Debo reconocer que yo era la flaca chascona -y mocosa además- dispuesta a perder la voz, porque a pesar de todo me imaginaba volando hacia el escenario para abrazarlo y quizás que otra cosa. No me arrepiento de haber gastado plata en un concierto reguleque, hubiera dado hasta mis riñones por ver al beatle vivo que me faltaba ver y vendería mi alma al diablo por ver a mi bienamado John y a George. Después de todo, cuando gritaba como una loca, los niños -víctimas seguramente del 50% de descuento- se reían y comenzaban recién a entender que estaban frente al legendario Ringo Starr y que el sticker de la fundación Las Rosas pegado en las poleras de sus padres ninguna relación tenía con el concierto de aquella noche, porque ni la nieta más hincha de sus abuelos gritaría tanto por un tipo de 71 años. ¡¡¡Larga vida a Ringo!!!

martes 18 de octubre de 2011

MI FOMEDAD Y EL SÍNDROME CHANDLER BING

Les contaré un triste testimonio. Soy fome, siempre lo he sido, por más esfuerzo que le ponga a mis palabras, soy fome, no causo risa, ni sonrisa. Ahora a mis 21, recién me cae la teja. De niña decía que quería estudiar chistología, escribía en mi diario público de vida para que los visitantes se rieran con las historias de mi vida, grababa canciones con las letras cambiadas, éxitos como "Los teletubies me quieren matar" y "Yo, yo" -que sacaron aplausos entre los amigos de mi hermano-, pero cuya chistosidad ahora pongo en duda me convertían en un ser pequeño luchando por ser chistosa entre los dos hombres más humorísticos que he conocido, mi hermano y mi papá. A varias amigas les he preguntado si soy fome y me han dicho que sí, pero hoy derribé la creencia popular que sostiene que las madres siempre encuentran lindos y todo a sus hijos.

Mientras estaba con mi mamá -enferma de los nervios, literalmente-, ella en la cama y yo con un pijama por lo menos risible, le hablaba y decía comentarios "chistosos" o "mira mamá, imagina que aparece un beisbolista gigante y me toma de los pies, yo tiesa y empieza a jugar béisbol conmigo como bate" después de eso inventé mil situaciones más, hasta que le dije "mira mamá, imagina que viene una señora gigante y te toma de los pies, tú tiesa y comienza a limpiar el guater con tu cabeza", solo así se rió. Al rato, tras mil comentarios fallidos sobre diferentes temas, le hice la pregunta que nadie que quiera conservar una nivel de autoestima mínimo debiera hacer. ¿Soy fome?

La triste verdad es que sí, lo soy, mi mamá no dudo ni un segundo y ante mi cara de desilusión dijo ¡Qué! ¿quieres que te mienta? Así no más con las madres que no saben mentir y yo que creía que las mamás siempre encontraban lindos, chistosos e inteligentes a sus hijos. Me pregunto ahora si esto de reconocer que soy fome me rehabilitará de la fomedad, algo así como FA -Fomes Anónimos-. O si existe un SENAFOR, Servicio Nacional de Fomes en Rehabilitación. O si Piñera me daría clases para que por último se rieran de mí. Y qué onda los humoristas en Chile, todos son horribles, así que prefiero ser fome que un humorista deprimente del tipo no, no se molesten. Y saben qué, en realidad, no me importa tanto, porque aquí entre nos blog querido, me tinca que en alguna parte de sus cerebros algo se ríe, o bueno, pensar eso, o me decido de una vez a vivir con orgullo mi síndrome llamado Chandler Bing, después de todo, siempre fue mi Friend favorito.

PS. no es nada personal, mamá.
PS2. Chandler es más chistoso, lo admito.
PS3. que está fomeque esta entrada.

domingo 9 de octubre de 2011

UNA CARTA PARA JOHN III

Lennon, Lennon, Lennon, mi querido John:
Te olvidé. Te había olvidado. Te olvidé porque sí. Y soy tan mala mintiendo, ocultando la verdad, tan torpe, que es lo primero que te digo incluso antes de felicitarte por tus 71 años. Te olvidé y el porque sí en realidad no es tan así. Pídeme una mentira que ya no tengo el ojo guiñado, con confianza. Te la cuento junto a una verdad y a un milagro bajo la pillería de no incluir el milagro ni en la verdad ni en la mentira. Te quiero.

La mentira. Siempre supe que Paul McCartney engañaba a la gente con su felicidad bien cantada, con su falacidad. Siempre supe que Faul McCartney se refería a eso y no a otra cosa.Y mientras me iba echando gotas en el ojo iba tarareando canciones mentirosas que me hacían creer que todos querían bailar esa noche, que todos nos sentiríamos bien, que las lágrimas eran artificiales. Este año me equivoqué de beatle, lo escogí a él, pagué por él,  el de cara bonita que se casa hoy por tercera vez robándote tu día el muy hijo de puta. Tu feliz cumpleaños. Perdóname.

El milagro. Tenía pensado contarte que un día, mientras doblaba la ropa recién lavada y escuchaba el Magical Mystery tour, comencé a sentir escalofrios que subían por  mi mejilla izquierda culminando en mi párpado dormido que roll-up, roll-up for the mistery tour y que tal cosa y que lo otro, pero mejor te cuento otro milagro. Al otro día de ese mismo día, escuché la famosa canción que ahora pendejos conocen en la voz de Green Day, que críticos embobdilizaron lapidándote, la escuché y sentí algo en una parte que no recuerdo, quizá fue en la sangre, en el dedo chico del pie, o en mi costilla quebrada, no sé, la cosa es que me di cuenta de que me estaba equivocando con respecto a los caminos por los que andaba. Gracias.

La verdad. Las cosas no han estado muy bien. Por ejemplo en Chile, darle una oportunidad a la paz significa ahora una cosa na que ver a lo que cantabas con Yoko. ¿Yoko Ono? Bueno, ya no grita ni aulla siquiera, twittea. Ni contarte que ocupan Revolution y Power to the people en publicidades para compañías de celulares y multitiendas. La verdad anda mal, pediría un deseo de cumpleaños para ti, pero la solución no se reduce a un deseo. Sin embargo, te tengo un regalo, reduzcamos el milagro a la verdad, para hacer más amable la última. Es una gran apuesta ¿o es muy Paul McCartniana? Bueno, para consolación nuestra, como dijiste por ahí, mientras haya vida hay esperanza, sea eso lo que signifique, milagro o mentira u otra palabra de esas que te gustan y que he olvidado el último tiempo.

Desde mi nube que todavía no termino de dibujar, te abrazo. Y te invito, si quieres, a ayudarme a terminar. Podrías venirte volando, si hace rato caché que te dibujabas alas, y de pasadita dos cosas, enséñame a contar con los dedos la distancia entre tu nube y la mía, que ni una tincá tengo todavía, y antes de irte susúrrame un par de verdades en el oído, pero en el derecho, no te vayas a equivocar que las necesito. Te amo hombre.
Ni pino ni luna, ni nube si quiera.
PS. Jugué a ser Steve Jobs dividiendo mi discurso, juega conmigo al paraiso a pesar de imagina y mándale saludos.